Tu casa también vibra: cómo la energía de tu hogar influye en tu bienestar

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Cuando llegué por primera vez a Taiwán, aún no entendía nada del I Ching ni del Feng Shui. Solo sabía que dentro de mí había un caos que no lograba ordenar. Me sentía cansada, confusa, sin rumbo. Y un día, mi maestro me dijo algo que aún hoy resuena en mi mente:
“Yuan, todo vibra. Lo que ves… y lo que no ves también.”

Desde entonces, aprendí que tu cuerpo vibra, tu cama vibra, incluso tu mesa de noche vibra. Todo lo que nos rodea tiene una frecuencia energética que puede impulsarte… o drenarte.Y hoy quiero contarte lo que eso significa para ti y tu casa.

Nada está quieto, ni siquiera tus paredes

Aunque no lo percibas a simple vista, la física cuántica ha demostrado que nada en el universo está completamente inmóvil. Incluso los objetos más sólidos están formados por partículas que vibran constantemente.

Eso incluye tus muebles, tus paredes, tus ventanas… y tú.

Tu cuerpo también tiene su frecuencia natural, y cuando vives en un entorno donde la energía está desordenada o saturada de vibraciones conflictivas, tu cuerpo lo nota.

¿Lo has sentido alguna vez? Esa sensación de entrar en un lugar y de inmediato sentirte drenada, incómoda o con dolor de cabeza…

No es casualidad. Es vibración.

Materiales que curan, materiales que agotan

No es lo mismo entrar en una habitación revestida de madera natural que en una con superficies metálicas y frías.

Estudios recientes confirman lo que el Feng Shui sabe desde hace miles de años:

  • La madera ayuda a bajar la presión arterial y a calmar la mente.
  • El metal refleja ondas vibratorias que pueden aumentar el nerviosismo o el estrés.
  • El desorden altera tu percepción del espacio, desordena tu energía interna.

Por eso, el Feng Shui no es decoración, es vibración consciente.

El sonido también habla con tu casa

¿Sabías que el sonido puede organizar la materia?

Existe una ciencia llamada cimática que lo demuestra: al hacer vibrar una superficie con sonidos específicos, aparecen patrones geométricos perfectos.
El sonido ordena.

Entonces, ¿qué ocurre cuando tu casa está llena de ruidos caóticos, de ecos metálicos, o de energías sin canalizar?
Tu cuerpo se desordena también.
Tus pensamientos se dispersan. Tu descanso se rompe. Tu energía baja.

Tú no eres una excepción: también vibras

Tu cuerpo tiene una frecuencia saludable entre 62 y 72 MHz. Pero esa vibración sube o baja según el lugar donde estés.

Por eso, hay casas que te recargan y casas que te agotan.

El Feng Shui lo sabe y trabaja para que ese entorno no te lastime, sino que te sostenga, te acompañe y te eleve.

Entonces, ¿qué puedes hacer?

Lo primero es tomar consciencia.
Saber que tu entorno no es neutro, y que puedes transformarlo.

En la Escuela Sólo Corazón llevamos años ayudando a miles de personas a recuperar su energía, salud, relaciones y prosperidad ajustando la vibración de sus casas. Y para eso, hemos creado cursos prácticos, accesibles y profundamente transformadores.

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Si sientes que hay algo en tu vida que no termina de fluir… puede que esté en tu casa.
Aprende a leer, armonizar y transformar la energía de tu hogar con nuestros cursos.

Tu casa también vibra.
Y tú mereces que esa vibración te impulse hacia lo que sueñas.

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